Mi vida entre pelitos

Vivir con un perrito es maravilloso y al mismo tiempo todo un reto.

Cuando llegó a mi vida el pequeño Buchesin fue toda una sorpresa. Tuve muchas dudas al respecto de quedármelo, sabía que sería mucha obligación y no creí que estaría lista para tener a mi cargo un bebé de 4 patas.

Pero su carita y pancita inflada me ataron a él de por vida.

Hemos pasado muchas cosas, tristes y encantadoras. Nuestro lazo es indestructible, el amor que siento por él es inmenso, literal lo veo como mi bebé.

Cuando nuestra pequeña familia se extendió creí que sería difícil para que él se adaptara, pero siento que es un perro demasiado felíz.

Ama a sus hermanitas Goldie y Sam, hizo muy buen equipo con ellas, se complementan mucho, cada uno tiene una personalidad muy diferente. Tenemos a la pequeña Goldie que es puro amor y cariño, Sam que es emoción, juego y locura, Buche es el intenso, gruñón y consentido.

Si tener un perro implicaba un gran reto imaginen tener ¡3 gordos peludos! Los amo con locura y al decir con locura es muy literal, pueden volver loco a alguien cuando están de rebeldes.

Nuestros momentos son demasiados, podría escribir por horas de todas las ocurrencias y locuras de mis bebés peludos. Han dejado una gran huella en mi corazón, nunca me había sentido tan completa como persona, ellos me han enseñado a vivir y disfrutar cada instante de la vida.

    BUCHE, SAM, GOLDIE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

1 × four =