Cuando la motivación es más fuerte que el miedo

Uno de mis sueños es participar en un triatlón al menos una vez en mi vida, idealmente un Ironman. Sé que aspirar a esto es un gran compromiso, mucho entrenamiento y dedicación. Me da miedo pero no quiero llegar a una edad en la que ya no me sea tan fácil hacerlo y arrepentirme de no haberlo intentado.

Tuve un coach de baile que me inspiró mucho y me hizo ser una persona comprometida y apasionada por conseguir mis metas dando lo mejor de mí. Él me enseñó que no existe mayor satisfacción que lograr algo habiendo hecho sacrificios. “Si no duele no sirve”, esas eran sus palabras exactas, las cuales tengo tatuadas en mi ser. Aprendí a ir más allá de lo que pienso que es mi límite y sí, tiene razón, ese sentimiento de satisfacción es inexplicable.

Hay muchas veces que suelo aspirar a hacer cosas que me parecen complicadas y me dan miedo, y aunque suene masoquista esos elementos me motivan e inspiran a alcanzar la meta, ya que lograr cosas que en un momento parecían inalcanzables es como volar, el poder emocional y espiritual me hacen sentir una super persona.

Correr mi primer maratón me da terror, pero día a día, con el trabajo, sacrificios y esfuerzo que estoy haciendo me emociona y motiva ver los cambios y mejoras que voy teniendo semana a semana. Ya 21 km es algo que sin problema sé que lograré; ahora tengo que pensar en que esos 42 km serán maravillosos.

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