El show debe continuar

Sabes que algo se ha vuelto parte de tu vida cuando el no tenerlo te causa angustia.

A lo que me refiero es que correr ya es parte de mi día a día y cuando no puedo hacerlo me provoca ansiedad y en cierto punto, enojo.

Tuvimos que frenar una semana el entrenamiento debido a una lesión de D. Mi primera reacción al saber que no correríamos fue de enojo e impotencia, siempre he creído que tener que detener tu entrenamiento por el motivo que sea es una barrera que arruina tu progreso, pero cuando se trata de una lesión es mejor detenerte a tiempo y descansar una semana o dos a muchos meses.

Ya cuando asimilé la situación, mi actitud cambió. Mi mayor miedo era que aún no logro tener esa pasión por correr, aún me cuesta mucho mentalmente; sabía que mi cuerpo no perdería la fuerza y condición que ha obtenido en estos meses, pero no estaba muy segura de cómo me iría con lo mental.

Corrí 2 días 8 km, en uno completamente sola y no me fue tan mal. Tuve muchos pensamientos tramposos, pero me di cuenta de que a la única que engañaría sería a mí y no se trataba de eso. En la segunda ocasión D decidió intentarlo para ver que tal iba su lesión y lo hicimos bien, a un ritmo tranquilo y platicador, la carrera se me hizo amena y sencilla.

El BIG DAY fue el domingo en el que retomamos la distancia larga, teníamos que correr 25.6 km. Desde que abrí los ojos sentí temor, no sabía que tal resultarían las cosas, mi mente estaba completamente llena de dudas, ansiedad y euforia.

Decidí enfocarme en controlar mi respiración, en no pensar en nada, vaciar por completo mi mente. Funcionó a la perfección los primeros 15k, pero empecé a sentir mucha molestia en ambas rodillas, hice algunos movimientos que me ayudaron a aguantar el dolor, pero luego me empecé a sentir agotada y con calor en exceso, la sed que tenía era irreal y hasta sentí que me faltaba el aire. Me di cuenta de que era mi mente la que estaba controlando todo, yo había perdido por completo el control de lo que sucedía en mi cuerpo.

Al final logré calmar mis pensamientos negativos pero las rodillas no dejaron que terminara la distancia que era, me tuve que detener en varias ocasiones y caminar por que llegué al punto en que sientes que caerás ya que la pierna no reacciona, sabía que ya tenía la rodilla bastante inflamada. Me sentí derrotada por mi cuerpo, el ganó ya que me detuve y no logré el objetivo.

Creo que estas semanas han sido en las que más he aprendido, en la que mi cuerpo me ha enseñado que es fuerte, pero si mi mente es débil todo se detiene.

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