Empezando el entrenamiento

Terminé mi primera semana de entrenamiento real, estos kilómetros ya cuentan en serio.

Fue una semana llena de retos y nuevas experiencias. Para empezar, nunca había corrido más de 5k, la razón… se me hacía una pérdida de tiempo, siempre pensé que correr era aburrido, que no tenía sentido. 

Empecé saliendo de esos siempre cómodos 5 kilómetros con algo sencillo como 6.5k. Mi mente buscó frenarme en repetidas ocasiones gritándome ¡ALTOOO! Llegó un  momento en que eran tantos mis pensamientos negativos que tuve que cerrar los ojos y concentrarme en sólo respirar.

 

El último entrenamiento de la primera semana fue toda una experiencia religiosa. Aumenté la distancia a 8k, ¡eso es mucho! Al menos para mi cuerpo que estaba acostumbrado a 3k, máximo 5k una vez al mes.

Realmente me fue muy difícil. Aprendí a la mala que todo pequeño cambio afecta la carrera; me refiero a que por haber apretado un poco más las agujetas del tennis derecho, causó que a la mitad de la carrera la pantorrilla y la espinilla me empezaran a arder intensamente, creo que por que no circulaba la sangre de forma adecuada; me tuve que detener  para aflojar el tennis y aliviar las molestias, de esta forma logré seguir adelante. Nuevamente mi cerebro me decía “Dude! detente!!!!! ya es mucho para nosotros!!” Casi con lágrimas en los ojos de la impotencia… (bueno mejor dicho del berrinche) logré terminar mis primeros 8k. El cuerpo me vibraba, me sentía como gelatina y solo quería regresar a mi cama.

Quedan 15 semanas por delante. Me da miedo pensar en las distancias largas.

Ya quiero llegar a ese punto en que pueda decir:”Son 20k”,  ahhhh!! solo 20? ¡Pan comido!

 

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